Con 160.000 habitantes, Osorno crece sobre una geografía donde el río Rahue y el Damas no son los únicos cuerpos de agua a considerar: los suelos trumaos de origen volcánico retienen humedad de formas engañosas. Antes de diseñar un sistema de drenaje o una fundación en esta zona, el dato que realmente pesa es la permeabilidad real del terreno. El ensayo Lefranc, para suelos, y el Lugeon, para macizos rocosos, son los métodos de campo que nos entregan esa conductividad hidráulica sin los errores de las correlaciones de laboratorio. En un sector donde la precipitación media anual supera los 1.300 mm, ignorar la capacidad de infiltración del suelo es un riesgo que se traduce en anegamientos y fallas estructurales. Combinamos esta información con estudios complementarios como el ensayo de CPT para perfiles estratigráficos continuos o las calicatas cuando la accesibilidad del predio lo permite.
Un valor de K obtenido en campo puede ser cien veces más preciso que una estimación basada solo en granulometría.



