Osorno creció sobre un cruce de caminos ganaderos entre el Rahue y el Damas, y lo que antes era barro volcánico hoy es el asiento de una ciudad que se expande con fuerza hacia el poniente. Cuando los proyectos de infraestructura obligan a meterse bajo tierra, las trumas y los depósitos fluviales de esta zona ponen a prueba cualquier método convencional de excavación. En el laboratorio trabajamos con el análisis geotécnico para túneles en suelo blando desde una lógica muy pegada al terreno: conocemos la variabilidad lateral de los sedimentos postglaciales que dominan el valle central, y sabemos que un túnel en Osorno no se diseña con fórmulas estándar. Complementamos siempre esta evaluación con ensayos de resistividad eléctrica para mapear lentes de agua o paleocauces antes de definir el trazado, y con ensayos de penetración CPT cuando se requiere un perfil continuo de resistencia en suelos finos saturados.
En Osorno, un túnel no se diseña con fórmulas de roca dura: aquí el suelo respira, se deforma y te avisa si lo sabes escuchar.



