El mayor error que vemos en obras de Osorno es tratar los suelos de ceniza volcánica como si fueran granulares inertes. Diseñar una impermeabilización o una mejora de resistencia mediante grouting sin entender la reactividad puzolánica de estas cenizas lleva a mezclas que no fraguan, que se lavan con la lluvia o que generan presiones de inyección descontroladas. La ciudad, emplazada sobre la terraza fluvial del río Rahue y con lluvias que superan los 1300 mm anuales, necesita un diseño de inyecciones que parta de una caracterización hidrogeológica rigurosa. Antes de definir el tipo de lechada, conviene ejecutar sondajes SPT con recuperación de muestras para determinar la granulometría real y el contenido de finos orgánicos, datos que definen la penetrabilidad y la compatibilidad química de la mezcla. Nuestro equipo técnico aborda el diseño desde la permeabilidad de campo y la resistividad del terreno, evitando los fracasos típicos de las fórmulas estándar en la zona sur.
En ceniza volcánica saturada, el diseño del grouting se juega en la compatibilidad química entre la lechada y el agua freática ácida.



