El crecimiento de Osorno hacia los sectores de Rahue Alto y la expansión del Parque Chuyaca han puesto a prueba la capacidad de los suelos locales. Bajo el pasto verde y el clima lluvioso, los depósitos de ceniza volcánica, conocidos localmente como trumaos, dominan la geología urbana. Estos suelos presentan un comportamiento plástico muy particular que cambia drásticamente entre la temporada seca y los meses de invierno. Para cualquier proyecto de cimentación o movimiento de tierras en la ciudad, el análisis de Límites de Atterberg se vuelve indispensable. Esta metodología permite clasificar la fracción fina del suelo y predecir su respuesta ante los 1.200 milímetros de lluvia anual que recibe Osorno. Complementamos este análisis con ensayos de granulometría cuando el perfil presenta mezclas de limos y arenas volcánicas.
En los trumaos de Osorno, el límite líquido puede superar el 60%, un indicador de alta sensibilidad al agua que obliga a rediseñar los sistemas de drenaje.



