En el sector de Francke, tuvimos que replantear un acceso a predio lechero porque la primera opción de carpeta se fisuró antes del primer invierno. La causa no era el tránsito pesado, sino un diseño que ignoró el agua libre a 80 cm del perfil. En Osorno, donde la pluviometría anual supera los 1300 mm y gran parte del suelo superficial deriva de cenizas volcánicas retenidas por la topografía plana del valle, el diseño de pavimento flexible exige una mirada distinta a la de la zona central. No basta con copiar un paquete estructural estándar: la subrasante debe caracterizarse con ensayos Proctor y CBR en condición saturada, y la carpeta asfáltica debe proyectarse para resistir fatiga por ciclos térmicos y carga repetida. El equipo técnico del laboratorio aborda cada proyecto desde la exploración geotécnica hasta la verificación de densidades en pista, aplicando la metodología AASHTO 93 con parámetros calibrados para la realidad climática de la región.
El módulo resiliente de la subrasante en Osorno puede caer un 40% entre febrero y julio si no se protege el perfil del ingreso de agua.



