La geología de Osorno está dominada por depósitos volcánicos cuaternarios que conforman los suelos trumaos característicos de la zona, con altos contenidos de materia orgánica en horizontes superficiales y una capacidad de soporte que puede variar drásticamente entre la estación seca y la húmeda. Con precipitaciones anuales que superan los 1.300 mm y una napa freática que en sectores como Rahue asciende a menos de 1.5 m en invierno, el valor de CBR de la subrasante se convierte en un parámetro crítico para cualquier proyecto de pavimentación en la ciudad. El ensayo CBR, regulado por la norma NCh 1852, permite determinar la resistencia al punzonamiento del suelo de fundación y dimensionar correctamente las capas estructurales del pavimento, evitando deformaciones prematuras que son frecuentes en las calles de Osorno cuando no se realiza una caracterización geotécnica adecuada. La experiencia en proyectos viales de la Región de Los Lagos demuestra que los valores de CBR en estado natural rara vez superan el 6% en los limos arcillosos de origen volcánico, lo que obliga a considerar estabilizaciones o mejoramientos antes de proyectar la estructura del pavimento.
En suelos trumaos de Osorno, el CBR de inmersión puede ser hasta un 40% menor que el CBR sin saturar: dimensionar con el valor post-inmersión evita fallas estacionales.



