Osorno se asienta sobre depósitos de origen volcánico y fluvioglacial, con predominancia del trumao, un suelo limoso de alta plasticidad y retención de humedad que cambia radicalmente de comportamiento entre invierno y verano. Bajo la capa agrícola superficial aparecen gravas arenosas del río Rahue y potentes estratos de cenizas compactadas. Esta geología, sumada a una sismicidad activa con registros históricos como el terremoto de 1960 que remodeló el paisaje, exige que un muro de contención no se calcule solo por gravedad. En nuestra experiencia, el empuje sísmico y la presión hidrostática tras el muro son los dos factores que más subestimación provocan en obra. Por eso integramos los parámetros de resistencia al corte del trumao saturado con un ensayo triaxial que entrega la cohesión y el ángulo de fricción en condiciones drenadas y no drenadas, datos indispensables para modelar el comportamiento real del trasdós durante un evento sísmico en Osorno.
En Osorno, el 80% de las fallas en muros de contención que revisamos se originan por drenaje insuficiente o por ignorar el empuje sísmico del trumao saturado.



